La expresión de las emociones


22,00 € (IVA incluído)

ISBN 9788492422173

La expresión de las emociones

Charles Darwin

Biblioteca Darwin, V
Dirigida por Martí Domínguez

 

376 páginas 

Introducción y traducción de Xavier Bellés
Prólogo de Jesús Mosterín

 

"Una maravilla de proyección divulgativa que no debería faltar en la biblioteca del buen evolucionista" (Jorge Alcalde, director de Quo)


"El libro, además de una rareza si lo comparamos con el resto de la obra de Darwin, se ha convertido con el tiempo en uno de los más interesantes del autor y en uno de los que conserva mayor vigencia. De hecho, nació como un posible capítulo para su libro El origen del hombre, alcanzando pronto entidad individual y consiguiendo convertirse en título independiente por derecho propio. En él, Darwin se alejó de su acostumbrado naturalismo para centrarse en ciertos aspectos de la psicología que le permitiesen alcanzar conclusiones parecidas a las de su teoría de la evolución de las especies. Para ello aplicó su método tradicional de trabajo, basado en la observación y la demostración de hipótesis, que sirvió para preparar un texto plenamente atractivo e innovador. Teniendo en cuenta la fama previa de Darwin, el libro resultó ser un nuevo éxito editorial, que reafirmó aún más su influencia en los ámbitos científicos de la época" (NCYT, Noticias de la ciencia y la tecnología)

 

La intención de La expresión de las emociones, uno de los libros más fascinantes de Charles Darwin —escribe Jesús Mosterín en el prólogo—, era describir las principales acciones expresivas en el ser humano y otros animales, principalmente en los primates y animales domésticos (perro, gato, caballo, etc.) y explicar el origen y desarrollo de esas acciones. La comparación de resultados permitió a Darwin identificar diversas expresiones faciales universales, lo cual apunta a un origen común y viene a apoyar la teoría de la evolución por selección natural, que es lo que pretendía. Por añadidura, dicha información y su interpretación evolucionista cuestionaba frontalmente las teorías racistas de la época, que pretendían que los europeos procedían de un ancestro más avanzado. Además, apenas digeridos todavía los revolucionarios conceptos vertidos en El origen de las especies, La expresión de las emociones fue de nuevo un libro radical, y en algunos aspectos lo sigue siendo.

 

Xavier Bellés (Barcelona, 1952) es profesor de Investigación del CSIC y director del Instituto de Biología Evolutiva (CSIC-Universitat Pompeu Fabra). Ha publicado o editado una veintena de libros y más de 250 trabajos de investigación. En el campo de la divulgación científica, ha sido galardonado con el Premio de Literatura Científica de la Fundació Catalana per a la Recerca (Barcelona, 2003) y con el Prisma de Bronce de la Casa de las Ciencias otorgado a la mejor obra inédita (A Coruña, 2009).

 

Jesús Mosterín (Bilbao, 1941) obtuvo la cátedra de Lógica y Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Barcelona y desde 1996 es profesor de Investigación del Instituto de Filosofía del CSIC. Fue uno de los introductores de la filosofía analítica en España y América Latina. Es autor de numerosos libros, entre ellos ¡Vivan los animales! (Debate, 1998), Conceptos y teorías en la ciencia (Alianza, 2000), Ciencia viva (Espasa Calpe, 2001), La naturaleza humana(Espasa Calpe, 2006) y La cultura humana (Espasa Calpe, 2008). En Laetoli ha publicado A favor de los toros, una recopilación de sus textos contra las corridas de toros.

 

"Darwin pensaba que la expresión de las emociones es universal en todos los seres humanos: todos tenemos emociones similares, las expresamos de modos semejantes y las reconocemos en los demás sin problemas [...]. La comparación de los resultados permitió a Darwin identificar diversas expresiones faciales universales, lo cual apunta a un origen común y viene a apoyar la teoría de la evolución por selección natural, que es lo que pretendía. Por añadidura, dicha información y su interpretación evolucionista cuestionaba frontalmente las teorías racistas de la época que pretendían que los europeos procedían de un ancestro más avanzado que el de los “negros” (Jesús Mosterín)

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