Carta al general Franco


14,00 € (IVA incluído)

978-84-949227-7-0

Carta al general Franco

 

Epílogos de Samuel Beckett y Eugène Ionesco
Colección Biblioteca Arrabal, 1
96 páginas

 

Cuatro años antes de la muerte del dictador, Fernando Arrabal escribió esta Carta al general Franco que publicamos como primer título de esta Biblioteca Arrabal. Una requisitoria en toda regla contra un régimen criminal y contra el hombre que lo seguía comandando en 1971. Un régimen y un hombre que, como a tantos millones de españoles, le destrozó la vida. Su padre, teniente leal a la República, fue detenido en Melilla en los primeros días del golpe militar, y condenado a  muerte. Conmutada su pena por 30 años de prisión, fue encerrado en diversas cárceles hasta acabar en un manicomio de Burgos, de donde desapareció en 1942: “Mi padre ¿desapareció para siempre? ¿Se lo tragó la tierra? Usted es el culpable y usted tiene que responder. ¡Tantos desaparecieron como él!”.

 

“Ante la imposibilidad en que me encuentro de poder declarar en el proceso de Fernando Arrabal, escribo esta carta esperando que llegue a conocimiento del tribunal y que sirva para dar a conocer el excepcional valor humano y artístico de aquel a quien se va a juzgar. Van a juzgar a un escritor español que, en el breve espacio de diez años, se ha alzado al primer rango de los dramaturgos de hoy, y esto gracias a la fuerza de un talento profundamente español. En todos los sitios donde se representan sus obras, y esto ocurre en todas partes, España está allí” (Samuel Beckett).


“Espero poder decir alguna vez por qué me gusta Arrabal, por qué me encanta su estilo, por qué amo su espíritu barroco, por qué amo su extensa cultura, su barroquismo y su persona misma” (Eugène Ionesco).


“En un panorama literario tan triste y adocenado como el de la literatura española contemporánea, su frescura, capacidad innovadora y ejemplaridad son únicas. Si no existiese Arrabal, ¡habría que inventarlo!” (Juan Goytisolo).

 

Fernando Arrabal (Melilla, 1932) es dramaturgo, novelista, poeta, ensayista, director de cine y pintor. Desde 1955 vive en París. En 1962 fundó con Roland Topor y Alejandro Jodorowsky el Movimiento Pánico. En 1967 fue procesado por el régimen franquista por blasfemia y ultraje a la nación española por la dedicatoria de un libro (“Me cago en Dios, en la Patria y en todo lo demás”). Fue encarcelado y más tarde absuelto gracias a la presión internacional de muchos escritores (Samuel Beckett, Eugène Ionesco, François Mauriac, Arthur Miller...). Es uno de los dramaturgos español más representados en todo el mundo, autor de un centenar de obras de teatro (como El cementerio de automóviles y El arquitecto y el emperador de Asiria), once novelas (Baal Babilonia, La torre herida por el rayo, La hija de King Kong, etc.), varios libros de poemas y ensayos y siete películas (entre ellas, Viva la muerte, Iré como un caballo loco y El árbol de Guernica). No hay otro autor español posterior a la Guerra Civil al que se le hayan dedicado tantos libros en tantos idiomas.


“Arrabal es un hombre modestísimo, ingenuo, de una suavidad y de una cortesía que desarman. Viste a su antojo y cuida descuidadamente apariencias de ogro pequeñito. Pero este hombre capaz de escribir cosas de apariencia diabólica, actúa como un ángel en la vida cotidiana” (Max Aub).


”Incluso si desafía a Franco y a Castro, Arrabal no es un contestatario, un predicador militante de la moral: es un hombre que juega. El arte, tal y como él lo concibe, es un juego, y el mundo en cuanto él lo toca se torna juego. Pero este siglo es un terreno prohibido para los juegos, una trampa puesta a los jugadores. Y pusieron esposas a las flores, esa obra inspirada en las cárceles franquistas, la leí en Praga en una época en que otras cárceles eran nuestras pesadillas cotidianas. Entonces me decía: un día se olvidará el horror, pero esta obra de Arrabal, esta sucia maravilla, orquídea de imaginaciones depravadas, esta magnífica flor fétida del mal, esta obra subsistirá” (Milan Kundera).


La Biblioteca Arrabal agrupa libros agotados o descatalogados de  Fernando Arrabal, nunca traducidos al castellano o poco conocidos.Los dos primeros títulos son:


1. Carta al general Franco
2. La piedra de la locura


“La obra de Femando Arrabal está por encima y a un lado de la anécdota y de la representación y más allá de las tendencias y aun de los caprichos. En literatura, el acierto estriba en la meta intuida o presentida, no en el premio sino en su hermosa consecuencia, y más en lo que se baila que en lo que se busca. Nadie sabe si la órbita de las estrellas ha sido creada por Dios, como el hombre o la flor o el pájaro, o es la misma mano de Dios hecha carne o nube o suspiro” (Camilo José Cela).


“El conocimiento que aporta Arrabal está teñido de una luz moral que está en la materia misma de su arte” (Vicente Aleixandre).


”Entre original y novedoso —más allá de Ionesco y Beckett—, la actitud y el lenguaje poético de Arrabal prolonga sus raíces tradicionales en el surrealismo, y se ha expresado significativamente en dos vocablos extremados y expresivos de una actualidad que diríamos desesperada y desesperante: la ‘confusión’ y el ‘pánico’, el terror pánico” (José Bergamín).

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